¿Cómo desintoxicarse, prevenir el envejecimiento

prematuro y las enfermedades degenerativas?

Revista Vital Número 18 - septiembre 1999

Cala H. Cervera (nutricionista ortomolecular)  

Para tener energía y vitalidad

La máquina tan compleja que es el cuerpo humano lleva acabo una serie de complicadas funciones para mantenerse vivo. Estas funciones son necesarias, pero producen unos residuos que pueden ser extremadamente peligrosos, a menos que sean eliminados o convertidos, lo antes posibles, en químicos no dañinos.

A  éste proceso natural de estrés interno hay que añadirle el estrés externo al que estamos sometidos. Por ejemplo, la toxicidad de metales pesados y otras sustancias nocivas son muy comunes hoy en día. El plomo, cadmio, aluminio, mercurio, arsénico, nitratos, radiación y pesticidas en general están en contacto con nosotros a través del aire, agua, comida, productos de higiene y otros.

Si la cantidad de toxinas excede nuestra posibilidad de desintoxicarnos, estas sustancias tan dañinas pasan a ser integradas en nuestros huesos, grasa, cerebro y otros tejidos. Cuando, por ejemplo, la grasa del cuerpo se usa para producir energía (como en el caso del seguimiento de dietas estrictas, estar bajo mucho estrés nervioso, no comer regularmente, etc.) las toxinas son expulsadas a la sangre pudiendo afectar a cerebro, sistema nervioso, hígado, riñones y otros órganos vitales.

Cualquiera que sea el tipo de estrés al que estemos sometidos (interno o externo), produce toxinas, llamadas radicales libres.

El cuerpo está dotado de diferentes enzimas antioxidantes que neutralizan los radicales libres. Para que éstas funcionen eficazmente se necesitan cofactores como el manganesio, hierro, cobre, zinc, ácido glutámico, cisteína y glicina. También existen antioxidantes naturales, producidos por el propio cuerpo, como es el colesterol, que ayuda a proteger las membranas de las células contra el ataque de los radicales libres.

Es importante proporcionarle al cuerpo ayuda extra a través de esos antioxidantes, que son unas sustancias que protegen a las células de los efectos destructivos de los radicales libres. Los antioxidantes naturales incluyen: las vitaminas C, A, E, betacaroteno y el grupo de las B, el mineral selenio, los aminoácidos L-glutation, L-metiotina y otras sustancias como la quercetina y la coenzima Q10.

Cuando el cuerpo está falto de nutrientes y cofactores antioxidantes, y al mismo tiempo presenta gran índice de toxicidad, aparecen síntomas y problemas de salud, por ejemplo:

  • fatiga; falta de concentración; irritabilidad; insomnio;
  • dolores de cabeza; infecciones frecuentes; problemas de piel;
  • inestabilidad emocional; desarreglos hormonales;
  • problemas intestinales; artritis; envejecimiento prematuro.

Muchos elementos tóxicos son antinutrientes. Esto significa que el daño que causan es mediante la interferencia que hacen con la absorción y utilización de nutrientes, o mediante su excreción del cuerpo. Por ejemplo, el plomo, que proviene del humo de los coches, pesticidas, agua del grifo, interfiere con la absorción del mineral zinc; el cadmio, en cigarrillos, elimina la vitamina C del cuerpo. La falta de estos nutrientes, como vemos, interfiere en el funcionamiento de los enzimas antioxidantes y, por lo tanto, en la prevención y destrucción de los radicales libres.

Es imposible evitar todo tipo de toxicidad (externa, o la causada por el propio cuerpo) a raíz de los procesos metabólicos. Sin embargo podemos tomar medida para disminuir el daño que dicha toxicidad puede causar.

Hay varios pasos importantes a seguir para mantener la salud, aun viviendo en una sociedad contaminada y donde lo artificial le ha ganado terreno a lo natural.

 

Minimizar la toxicidad y producción de radicales libres

  • Beber siempre agua embotellada o filtrada. Si se usa filtro del agua, cambiarlo regularmente siguiendo las recomendaciones del fabricante.
  • En caso de beber agua del grifo, dejar correr el agua un par de minutos por la mañana antes de beberla.
  • Nunca beber agua del grifo caliente.
  • Seleccionar frutas y verduras biológicas, siempre que sea posible.
  • Evitar comprar frutas y verduras expuestas al tráfico de la calle. Si es inevitable, comprar sólo aquello que se puede pelar.
  • Lavar las frutas y verduras, preferiblemente en un recipiente de agua con unas cucharaditas de vinagre. Esto acidifica el agua y ayuda a eliminar toxinas. De lo contrario, pelar la fruta y las verduras.
  • Quitar y tirar las hojas externas de vegetales como la col y lechuga.
  • Escoger frutas y verduras de temporada.
  • Evitar la comida envasada en aluminio.
  • Evitar aditivos excepto los siguientes que son sustancias naturales: E101 (vitamina B2), E160 (caroteno, vitamina A), E300-304 (vitamina C), E322 (lecitina), E375 (vitamina B3) y E440 (pectina).
  • Evitar el café instantáneo.
  • Evitar el uso de aerosoles (lacas, desodorantes, etc.) y también antitranspirantes que contengan aluminio.
  • Evitar hacer ejercicio o caminar por calles con mucho tráfico.
  • Evitar el tabaco y los lugares con humo.
  • Evitar las comidas fritas y a la barbacoa, los aceites quemados y recalentados.
  • Evitar el uso de productos para la acidez estomacal (la mayoría contienen aluminio, entre otras cosas).
  • Cepillarse los dientes y usar un hilo dental regularmente.

Dieta desintoxicante

  • Comer al día tres piezas de fruta fresca biológica, especialmente plátanos y manzanas (incluidas las pepitas).
  • Comer, al menos, cinco vegetales distintos al día. Especialmente buenos para desintoxicar son los crucíferos (brócoli, col, coliflor y coles de Bruselas).
  • Comer una ensalada con vegetales verdes, entre otros, cada comida.
  • Comer granos y verduras germinadas a diario, si es posible.
  • Comer una zanahoria al día.
  • Tomar una taza de sopa de miso con algas añadidas, una vez al día.
  • Moler semillas frescas de sésamo, girasol, calabaza y lino y tomar una cucharada al día con yogur, ensalada, sopa (una vez servida en el plato) etc.
  • Comer cebolla y ajo cada día.
  • Comer 3 ó 4 huevos biológicos a la semana.
  • Comer un poco de proteína en cada comida: huevos, algas, productos de soja biológica, frutos secos y semillas, arroz y legumbres combinadas en el mismo plato, quínoa.
  • Ingerir comida lo menos adulterada posible.
  • Beber, como mínimo, una botella de litro y medio de agua al día.
  • Consumir frutos secos (comprarlos siempre con cáscara, porque los mantiene frescos).
  • Limitar el alcohol, café, té, azúcar, bollería, granos refinados (arroz blanco, pasta blanca, etc.), y evitar las carnes rojas.
  • Evitar los aceites de semillas como el de girasol, tanto para cocinar como en ensaladas. A cambio usar puro aceite extra virgen de oliva, prensado en frío.
  • Evitar las margarinas y productos hechos con grasas hidrogenadas.

Es aconsejable seguir este tipo de alimentación tomando suplementos nutricionales con regularidad.

Suplementos

Un buen complejo natural de vitaminas y minerales. Un complejo de antioxidantes que incluyan las vitaminas C, E, betacaroteno, A, el mineral selenio, aminoácido como el glutatione y, si es posible, flavonoides como la quercetina y el gingko biloba.

Aceite de semillas de lino en cápsulas.

 

Mantener el cuerpo sano es una tarea laboriosa, ya que hay una gran cantidad de agentes, internos y externos, que pueden interferir con su equilibrio bioquímico. Es aconsejable acostumbrarse lentamente a este programa de protección y desintoxicación. Si nos lo tomamos al pie de la letra pero sintiendo que es un sacrificio y algo temporal, sólo llevará a que se practique durante unos cuantos días. Su objetivo principal es protegernos día a día y no sólo por épocas (la producción de toxinas es diaria). Para ello el cuerpo debe aprender a seleccionar por sí mismo la comida y unos hábitos de vida que le sean sanos, cómodos y naturales. Conseguir este objetivo requiere un tiempo.

Una vez que la bioquímica del cuerpo se equilibra, las elecciones naturales que éste hace son totalmente naturales e instintivas, y ocurren sin tener que usar la fuerza de voluntad.

Siguiendo una dieta sana, variada y moderada, haciendo ejercicio regularmente, tomando algunos suplementos nutricionales, y adoptando una postura positiva ante la vida, es posible disfrutar de un cuerpo sano, joven y fuerte que nos proteja de enfermedades crónicas y degenerativas, tan comunes hoy en día.

 

 

 

 

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