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Página 1 de 3 REVISTA VITAL - Número 24 - marzo 2000 Cala H. Cervera (nutricionista ortomolecular) Parásitos. Intrusos en nuestro cuerpo LAS FRUTAS Y VERDURAS SIN LAVAR, EL CLORO DEL AGUA, ALGUNOS VIAJES A LUGARES EXÓTICOS, LOS ANIMALES CON LOS QUE CONVIVIMOS... SON SÓLO ALGUNAS PRÁCTICAS COTIDIANAS QUE PUEDEN FAVORECER LAS INFECCIONES PARASITARIAS. UN CAMBIO DE HÁBITOS QUE INCLUYA UNA DIETA ADECUADA Y CIERTOS SUPLEMENTOS NOS AYUDARÁ A LIBRARNOS DE LOS MOLESTOS SÍNTOMAS CAUSADOS POR ESTOS PEQUEÑOS INTRUSOS QUE TAN A GUSTO SE ENCUENTRAN EN NUESTRO ORGANISMO.
En biología, un parásito es un animal o planta que vive de, o dentro de otro organismo. Hasta hace poco se creía que las infecciones de parásitos solo ocurrían en países del "Tercer Mundo", donde la sanidad es pobre, el agua está contaminada y la higiene es escasa. Sin embargo, muchas personas de países industrializados conviven con parásitos sin desarrollar síntomas, y otras, por el contrario, sufren los efectos devastadores que supone ser el anfitrión de dichos organismos. Cuando el anfitrión ni se beneficia ni se perjudica de la presencia de parásitos, la relación se denomina "comensalismo" (palabra que proviene del latín y significa "compartir la mesa"). El intestino humano está poblado por muchas especies de comensales. Por otro lado, los parásitos patológicos se nutren y protegen a costa de su anfitrión causando daño a cambio. La patogenicidad puede variar en función de varios factores que afectan al parásito, anfitrión y ambiente microecológico donde vive el parásito. Los factores relacionados con los primeros incluyen: producción de toxinas, habilidad citolítica (acción solvente o destructiva sobre las células) y adherencia. Los factores relacionados con los anfitriones son: capacidad inmunológica, motilidad (movimientos espontáneos del intestino) y permeabilidad intestinal. Afectando a ambos, al parásito y anfitrión, se encuentra: el tiempo de tránsito de las heces y el micro medioambiente (el pH, el contenido de grasa y fibra, la salud y número de organismos bacterianos que constituyen la flora intestinal, y la habilidad de la flora para competir por nutrientes contra organismos patógenos). relacionadas con las enfermedades parasitarias
| Anorexia Hipotiroidismo Depresión Poco deseo sexual Fatiga crónica Distensión abdominal Alergias alimenticias Inflamación del intestino Permeabilidad intestinal Intestino irritable Picores anales Diarrea Flatulencia | Mala absorción Vómitos Dolor abdominal/ retortijones Hipoglucemia Problemas respiratorios Problemas menstruales Enfermedades autoinmunes Estreñimiento Fiebre Gastritis Dolor bajo de espalda | Urticaria Artritis Colitis Erupciones de piel Pérdida de peso Sangre en las heces Enfermedad de Crohn Disentería Dolores de cabeza Sangrado del recto
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El daño que los parásitos producen en el organismo es muy variado: - IRRITACIÓN E INFLAMACIÓN DE TEJIDOS
- INVASIÓN DE TEJIDOS
- REACCIONES ALÉRGICAS
- OBSTRUCCIONES DE ÓRGANOS
- MALA ABSORCIÓN DE NUTRIENTES
- TOXICIDAD
- DEPRESIÓN DEL SISTEMA INMUNOLÓGICO
La forma más común, en nuestra sociedad, de infectarse con parásitos es a través del agua, comida, mascotas, parvularios y escuelas, lugares a donde viajamos, y prácticas sexuales. Por ejemplo, el cloro del agua es efectivo contra las bacterias pero nada efectivo ante ciertos parásitos; las frutas y los vegetales mal lavados son una fuente común de infecciones, especialmente los importados de países donde los parásitos son endémicos; por otro lado, las carnes y pescados poco cocinados pueden ser portadores corrientes; las mascotas con las que convivimos pueden infectarnos a través del pelo, pulgas, heces; los parvularios y escuelas a través de los pañales, lavabos, juguetes; los viajes a lugares donde las infecciones parasitarias son endémicas siempre acarrean un riesgo de infección; las prácticas sexuales que incluyan sexo oral, anal y manipulación digital con una persona infectada pueden favorecer el contagio.
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