Retención de líquidos
Índice del Artículo
Retención de líquidos
Dieta baja en proteinas
Deficiencia de nutrientes
Deshidratación
Cómo y cuánta agua debo beber

REVISTA VITAL - Número 27 - junio 2000

Cala H. Cervera (nutricionista ortomolecular)

 

¿Sabías que tu cuerpo está compuesto de, aproximadamente, un 70 % de agua?

El agua se encuentra dentro y fuera de las células del cuerpo. Forma parte de nuestra sangre, ayudando a transportar las células sanguíneas y manteniendo en solución importantes nutrientes que alimentan a nuestras glándulas, huesos y músculos.

El cuerpo usa un complejo sistema de hormonas y otras sustancias parecidas (prostaglandinas), para mantener un volumen de líquido constante. De ahí que si bebemos agua u otro líquido más de la cuenta, no aumentaremos de peso; los riñones rápidamente son estimulados para eliminar el exceso en forma de orina. Asimismo, si no bebemos lo suficiente, el cuerpo retendrá liquido y la cantidad de orina disminuirá.

Sin embargo, cuando el mecanismo de regulación se desequilibra, podemos sufrir de retención de agua o líquido (términos utilizados indistintamente a pesar de que, en realidad, el agua que se encuentra en el cuerpo no es pura sino que está mezclada con otras sustancias). Esto significa que el cuerpo, en vez de mantener un nivel de alrededor de un 70 %, puede llegar a acumular un 75 % o incluso más.

Los capilares (los vasos sanguíneos más pequeños del cuerpo) tienen un sistema de filtro altamente eficaz instalado en sus paredes para permitir el intercambio de líquido entre capilares y células. Este filtro permite que el líquido de la sangre escape de los capilares a los espacios entre las células, bañándolas de oxígeno y nutrientes que se encuentran disueltos en él. A su vez, se produce un intercambio de sustancias: las células también descargan su propia "basura" en este líquido. El filtro de las paredes capilares permite que el líquido vuelva a entrar en el sistema capilar para que la "basura" sea llevada al hígado y los riñones y pueda ser eliminada del cuerpo.

En el transcurso de un día normal, los capilares transfieren unos dos litros de liquido extra a los espacios entre las células. Debido a que la capacidad de los capilares para reabsorber dicho líquido es limitada, el sistema linfático se encarga de recolectarlo y devolverlo al torrente sanguíneo. Por este motivo, para prevenir la retención de líquido, es fundamental que el sistema linfático funcione lo mejor posible.

En muchos casos, la retención de agua se puede confundir con un exceso de grasa. Por ejemplo, el líquido retenido puede acumularse en las cavidades del cuerpo, como puede ser la abdominal, causando gran distensión. De hecho, hay muchas personas que se someten a dietas de adelgazamiento sin ver grandes resultados, ya que el origen de su problema no es un exceso de grasa, sino una acumulación de agua estancada. Una vez que la persona pierde el líquido acumulado en el abdomen, éste suele recobrar su tamaño normal.



 

 

 

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