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Página 1 de 7 REVISTA VITAL Número 30 - septiembre 2000 Cala H. Cervera (nutricionista ortomolecular) La vida es principalmente un proceso de adaptación a las circunstancias en que vivimos. El secreto de la salud y felicidad radica en ajustarse adecuadamente a las condiciones siempre cambiantes de nuestra vida. Es a través del Síndrome de Adaptación General (SAD) como nuestros diversos órganos internos (especialmente las glándulas endocrinas y el sistema nervioso) nos ayudan a adaptarnos y ajustarnos a estos cambios constantes. El estrés es, por tanto, el denominador común de todas las reacciones adaptativas del cuerpo. En otras palabras, cualquier cambio y desgaste en la estructura y composición química del cuerpo puede ser considerado estrés, independientemente de si el origen es físico o emocional. Sin embargo, el estrés no necesariamente implica un cambio mórbido: el placer intenso también puede causar un desgaste en la maquinaria del cuerpo. El estrés no debe ser evitado totalmente. Puesto que éste es la respuesta no específica a cualquier demanda, todo el mundo siempre sufre algún tipo de estrés. De todas formas, sí podemos combatir un estrés excesivo o innecesario evitando estresores nutricionales, proporcionándole al organismo los nutrientes necesarios y siguiendo unas pautas alimenticias adecuadas.
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