Nos estamos sofisticando en la manera de combatir el daño que nos produce la vida que llevamos. Hemos desarrollado suplementos supersónicos cargados de antioxidantes y sustancias inverosímiles para mantenernos sanos, cuando nada de todo eso sería necesario si comprendiéramos y respetáramos, un mínimo, nuestra naturaleza animal. 

El cuerpo tiene sus propias enzimas antioxidantes, muchísimo más potentes que los antioxidantes que encontramos en frutas, plantas y suplementos. Tenemos la enzima superóxido dismutasa, la catalasa y la glutatión peroxidasa, que se activan con el selenio, cobre, zinc, manganeso, hierro, vitamina C y E, aminoácidos, y con el ejercicio y la inflamación.

Sí, no toda inflamación es dañina. Cuando hacemos ejercicio, en moderación, producimos cierta inflamación y es, precisamente, esta la que activa estas enzimas antioxidantes.

¿Realmente necesitamos antioxidantes de las frutas y plantas? No, estos alimentos contienen antioxidantes para su propia supervivencia, y no están destinados para los humanos.

Ya sabes que no soy fan ni de las frutas ni de las plantas. Llevo tiempo diciendo que los vegetales tienen muchos antinutrientes (fitatos, oxalatos, fenoles, taninos, y muchos más). Me parece una contradicción ingerir alimentos que nos aportan antioxidantes pero a la vez actúan como antinutrientes. 

La carne, pescado, marisco, huevos, vísceras, huevas de pescado, el AOVE son alimentos ricos en todos esos nutrientes y, sin embargo, no contienen antinutrientes. Consúmelos si quieres tener un sistema natural antioxidante potente; reduce vegetales y frutas; y sobre todo elimina, todo aquello que nos “oxida” como azúcares, cereales, harinas, aceites de semillas, semillas y frutos secos…

Si dejáramos de consumir muchos de los alimentos que ingerimos diariamente, no necesitaríamos compensar sus daños con productos sofisticados.