Palpitaciones, sensación de desmayo, mareo, sofocos, entumecimiento, temblor, náuseas, miedo intenso, sensación de irrealidad, confusión, nerviosismo… Estos son los síntomas clásicos de un ataque de pánico. Sin embargo, también son los mismos síntomas que pueden experimentar las personas que sufren de hipoglucemia reactiva (en la mayoría de los casos sin saberlo).

Las cándidas y los parásitos se alimentan principalmente de glucosa. Esto significa que la glucosa que obtenemos de los alimentos que ingerimos pasa “a manos” de estos organismos en vez de a nuestras células, pudiendo causar hipoglucemias.

No es de extrañar que la candidiasis y la parasitosis pasen desapercibidas confundiéndose con problemas de ansiedad y ataques de pánico y como tal sean tratadas con ansiolíticos… sin éxito.