Tener un brote no solo es molesto físicamente, también suele producir un bajón emocional, porque cada mes aparece como un recordatorio de que algo no está del todo bien.
Curiosamente, durante y después de la menstruación la candidiasis parece haber desaparecido. Muchas mujeres lo describen “como si la sangre hubiera arrastrado las cándidas y hubiera habido una limpieza profunda”.
Así que cuando llegan esos días premenstruales y el brote vuelve a aparecer, el bofetón de la realidad de que todo sigue igual resulta muy frustrante y desalentador.
Pero este brote tiene una explicación bastante lógica, y entenderlo puede ayudarte a conocer mejor tu cuerpo y a no sentir que estás dominada por un “alien” que se apodera de ti en los días previos a la regla.
Entenderlo no significa sanarlo automáticamente, pero sí añade conocimiento. Y el conocimiento puede ayudarte a reducir la sensación de que no tienes ningún control sobre lo que ocurre.
Entonces, ¿qué ocurre antes de la menstruación para que aparezca un brote de candidiasis? ¿Y por qué en algunos casos también aparecen brotes de herpes, sensación de malestar o síntomas similares a una gripe?.
Te lo explico.
A este fenómeno se le llama tolerancia inmunológica materno-fetal. Es un proceso natural y necesario para que el embarazo pueda desarrollarse.
Sin embargo, este estado inmunológico más tolerante puede tener efectos colaterales en otras partes del cuerpo. Por ejemplo, en el caso de una candidiasis cronificada o de virus latentes, esta modulación de la respuesta inmunitaria en los días previos a la menstruación puede favorecer la aparición de brotes.
Este fenómeno también va acompañado de una disminución de la respuesta inflamatoria local, precisamente para no interferir con la posible implantación del embrión. Esta disminución puede facilitar que hongos y virus latentes se reactiven temporalmente.
Además, hay otros factores que pueden influir en estos brotes premenstruales. Por ejemplo, cambios en el pH y en la microbiota vaginal, o un aumento del glucógeno en el epitelio vaginal estimulado por las hormonas. Este glucógeno puede servir de alimento para las cándidas.
El estrés crónico también puede influir. Cuando estamos sometidas a estrés prolongado aumenta el cortisol, una hormona que tiene efectos inmunosupresores. Si la capacidad de tu sistema inmunitario se reduce, es más fácil que hongos y virus aprovechen ese momento para activarse.
Entender tu ciclo desde una perspectiva inmunitaria puede ayudarte a anticipar los días de mayor riesgo y a buscar pequeñas estrategias preventivas: dormir un poco más, dedicar tiempo a actividades que te relajen, cuidar especialmente la alimentación o mantener una buena hidratación.
Si llevas tiempo lidiando con candidiasis recurrente y sientes que cada mes vuelves al mismo punto, en mi libro “Sanar para curar la candidiasis” explico con más profundidad qué factores pueden estar detrás de este problema y qué estrategias pueden ayudarte a recuperar el equilibrio.
https://www.calacervera.com/blog/1195-salud-femenina-y-candidiasis-recurrente
https://www.calacervera.com/blog/1193-dias-en-los-que-tus-emociones-se-desbordan-y-no-sabes-por-que-2
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